Dios no solamente quiere que escuchemos acerca de Él, sino que aprendamos a reconocer su voz y a depender verdaderamente de su provisión. A partir del Salmo 81, este devocional nos recuerda cómo Israel conocía las obras de Dios y celebraba su liberación, pero aun así corría el peligro de buscar en otros lugares aquello que solo el Señor podía darle. Descubra el significado de la promesa “abre tu boca y yo la llenaré” y por qué para recibir de Dios necesitamos vaciarnos de la autosuficiencia, el orgullo, la ansiedad y las falsas seguridades. Permita que esta enseñanza renueve su hambre espiritual y le ayude a volver al único Dios capaz de satisfacer plenamente las necesidades más profundas de su corazón.