En los años 70 Jamaica vivía un empeoramiento de su ya típica violencia política; la situación degeneró en una guerra civil callejera entre pandillas de pistoleros militantes de los dos grandes partidos políticos tradicionales, el Partido Nacional del Pueblo (socialista democrático) y el Partido Laborista de Jamaica (centro-derecha conservador). El Ejército y la Policía de Jamaica tomaron las calles, pero no pudieron contener la violencia entre los dos bandos enfrentados.