La gloria de Dios no es solo algo que observamos, es algo de lo que somos parte. En este episodio exploramos Efesios 3:21 y el llamado a vivir en comunidad dentro de la familia de Dios, donde Su presencia se manifiesta. El cielo y la tierra pasarán, pero la familia de Dios permanece para siempre. Descubre por qué ser parte de esa familia lo cambia todo.